¿Qué es la apnea del sueño?

¿Qué es la apnea del sueño?

El Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) o apnea del sueño es un trastorno del sueño que se produce por la obstrucción parcial (hipoapnea) o total de la vía aérea superior durante el sueño, causando la interrupción del flujo de aire y la respiración durante unos segundos y repetidas veces a lo largo del sueño. Dependiendo del número y duración de las apneas, el síndrome puede ser menos o más grave.

Es una enfermedad seria que, de no tratarse, puede dar lugar a un mayor riesgo de padecer infarto de miocardio, ictus, hipertensión arterial o diabetes.  Los pacientes con apnea sufren de somnolencia diurna, lo que también puede provocar accidentes laborales o de circulación.

Causas

Al dormir, los músculos que sostienen la lengua y las partes blandas de la garganta se relajan y se produce el ronquido. Si los músculos llegan a relajarse demasiado, las vías respiratorias pueden llegar a cerrarse completamente dando lugar a una interrupción reiterada de la respiración.

¿Quién puede padecerla?

Puede padecerla cualquier persona, incluso niños, aunque se dan más casos en el sexo masculino.  Hay  mayor probabilidad si se dan en el paciente estos factores:

  • Obesidad
  • Tabaquismo y alcoholismo
  • Edad avanzada
  • Posición supina (dormir boca arriba)
  • Determinadas morfologías de los maxilares, amígdalas o lengua.
  • Los pacientes vienen derivados de unidades del sueño, otorrinos, neumólogos y neurofisiólogos.

 

¿Cómo detectamos la apnea del sueño en Maxilonet?

En clinica también podemos detectar un posible paciente con apnea haciendo una exploración ORL básica y un cuestionario (stop bang). Con una poligrafía  obtenemos una criba, para diferenciar una roncopatía de una apnea. En caso de detectar apnea, la prueba diagnóstica que confirma el diagnóstico y determina el grado de apnea, es la polisomnografía.

¿Cuáles son los síntomas?

NOCTURNOS:

Ronquido

Apneas (Interrupción de la respiración varias veces durante el sueño)

Despertares frecuentes

Episodios asfícticos

Bruxismo

 

DIURNOS:

Somnolencia diurna

Cansancio (sueño no reparador)

Fatiga crónica

Irritabilidad

Cefalea matutina

Apatía

Dificultad de concentración

Pérdida de memoria

Disminución de la lívido e impotencia

Depresión

Muchas veces los pacientes no son conscientes de sufrir apneas.

 

¿Cómo se puede corregir?

Las personas que sufren apneas suelen roncar, pero no todas las personas que roncan tienen apneas.  Por ello en Maxilonet trabajamos con 2 tipos de dispositivos de avance mandibular (DAM) de IOMA

El Ronfin, indicado para pacientes con roncopatía, que no sufren de apenas.

Y el Somnodent, un dispositivo médico indicado para pacientes con apneas leves o moderadas. También en pacientes con apneas severas que no toleran el CEPAP.

 

¿Cómo funcionan los dispositivos de avance mandibular?

El dispositivo de avance mandibular (DAM) consiste en dos férulas (maxilar y mandibular) que, como su nombre indica, avanzan la mandíbula unos milímetros, tensando la musculatura y ayudando a abrir las vías respiratorias, esto facilita la entrada del aire y evita la vibración de la musculatura, que provoca el ronquido, resolviendo el síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Se llevan todos los días, por la noche y se adaptan perfectamente, porque están fabricados a medida de cada paciente, son sumamente efectivos y cómodos. Es como llevar una férula de descarga en cada maxilar.

En los casos de pacientes portadores de férula de descarga, con el DAM cubriríamos las 2 necesidades.

En clínica se toman medidas al paciente y se ajusta el DAM para que la mandíbula se mantenga en la posición avanzada unos milímetros, los necesarios para el aire pueda entrar y salir sin obstáculos y se normalice la respiración.

 

¿Cuáles son sus ventajas?

La principal ventaja es que evitamos las apneas y eliminamos o disminuimos todos los efectos que provocan dicha apnea.   Mejoramos la salud y la calidad de vida de los pacientes.

 

¿Cuánto dura un DAM?

Los dispositivos tienen una garantía del fabricante de 2 años, por defectos de fabricación y de material.

La duración media es de 5 años, si se hace un buen uso y se sigue el protocolo de mantenimiento  pueden durar hasta 7 años.

 



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